miércoles, 28 de octubre de 2009

...UNO LO BUSCA, POR ESO RARA VEZ LO ENCUENTRA

Programa de actos de las fiestas


El abordar repertorio Sacro es inexcusable para cualquier coro.

Siendo muy reduccionistas, casi se podría afirmar que la música coral nació al abrigo de los templos, sobre todo cristianos, y para los cultos que en ellos se desarrollaban. Tal es así, que los compositores actuales y de todos los tiempos, nunca han dejado de de crear música religiosa sea cual sea su: procedencia, religión o creencias, la tradición obliga. Y de igual manera que a los creadores, obliga también a los intérpretes.



todos de lado

El problema es que este es un tipo de música genera muchos prejucios, sobre todo entre la gente joven. La ven muy lejana. Aunque la realidad, desde nuestro punto de vista, es otra bien distinta: La buena música Sacra está tan plagada de melodías que seducen y conmueven, que sólo haría falta que el público desafecto a las cuestiones religiosas, sustituyera lo que se dice por lo que su corazón le pide para que todas las barreras cayeran y la emoción llegara. La otra variante de la ecuación para un buen concierto de música sacra la tienen que despejar, evidentemente, los intérpretes (no todo lo va a hacer el público, porque, para eso, para hacerlo todo yo, no voy a ningún sitio. Está Claró). Sobre todo se tiene que notar, claramente, que les gusta lo que están haciendo y creen en ello, sustituyendo si hace falta, a semejanza del público, lo que se dice por lo que el corazón de cada componente del coro le pide. Si esto no es así, la atención del público se dispersará rápidamente y el concierto se acabará convirtiendo en una sucesión brocrática de obras en las que se aplaude cuando toca porque el guión lo exije.






todos de frente

Lograr esa conjunción en un concierto de música Sacra es la gran reválida para cualquier coro, con otro tipo de repertorio es relativamente más fácil; pero hay cosas que por mucho que se busquen solamente se encuentran y sin que uno sepa muchas veces cómo. Ahora, eso sí, cuando esto ocurre, empiezas el concierto en el suelo y lo terminas flotando.

Tú no quieres que el concierto acabe y ves en los rostros que te miran que ellos tampoco, porque, a medida que el concierto ha ido avanzando, aquellas personas que no paraban de hablar al fondo de la Iglesia, ya no hablan; aquel que estaba mirando lo bonito que había quedado el nuevo alicatado de la iglesia, ya se ha bajado de la celosía y está contigo; hasta dos niños que había a la derecha cuya madre no podía domeñar y que creías que "te iban a dar el concierto" están fijados en sus asientos, observando, con los ojos como platos todo lo que haces mientras su madre te mira agradecida y pensando "que verdad aquella de que la música amansa las fieras ¿Cuanto me cobrarán por hacerme de canguros?".

Empezamos.

Y eso ocurrió en el concierto Sacro "A las Madres" que dimos en Breña Baja, La Palma, Iglesia de San José, en Mayo de este año.