miércoles, 9 de junio de 2010

Valentina se vuelve a casa


(Fotos todas tomadas durante la cena de despedida)


La Laguna, 4 de junio de 2010

A Valentina Rivas Durán:

Sabes perfectamente cómo me encanta jugar con las palabras y sus letras, así que hoy no podía dejar de hacerlo con tu nombre, Valentina.
Pero no quiero simplemente recordar lugares comunes; esto es, que proviene del latín -valiente, vigorosa- y que está relacionada con personas de naturaleza emotiva y coincidente, que siempre ayudan a los demás, que se amoldan a todo, que se expresan en la jovialidad, aman lo bello y que muestran una gran facilidad para congeniar, todo lo cual se cumple a la perfección contigo. No; lo que quiero es desmenuzar las letras que forman la palabra Valentina y analizar coincidencias con otras que comienzan con sus letras o las contienen.



Mostrarte, por ejemplo, cómo en ella no podían faltar la V de Venezuela y la T de Tenerife, cómo a través de tu nombre esos dos lugares te representan y nos unen contigo para siempre. Y cómo si prescindimos de esa primera V, todas las demás letras se encuentran, bien solas, bien repetidas hasta cuatro veces, en el nombre del grupo: Camerata Lacunensis.
La L de tu nombre es la luz, tu luz: Lux aurumque. L repetida en La Laguna y en Lily, ese lirio fragante que has compartido con nosotros. La E y la I son los comienzos de dos adjetivos que te califican y que aparecen en el Embreaceable You de Gershwin. My sweet embraceable you, you irreplaceable you. Abrazable e Irremplazable.



¿Y esa doble N de tu nombre? Es la N de las notas que nos han unido en nuestras noches de ensayos. Es la N que nace de tu perenne sonrisa, que ha navegado entre nosotros, fondeado muy adentro y al fin vuelve a puerto. Es la N presente en actuaciones y conciertos, en San Vicente, San Sebastián, Hondarribia. Es la N de Navarra, de Neskatx’ Ederra, la N conmovedora de un momento irrepetible sobre el escenario de Berrioplano escuchando el Agur Jaunak.
En tu nombre, Valentina, aparece la A doblemente. ¿Cómo no? Aires canarios y Aires de golpe tuyero. Es también una A que asocio con dos imágenes que siempre me has sugerido: por un lado, ave de paso; por el otro, ángel de la guarda (Angele Dei). Qué coincidencia que los dos títulos de las dos únicas grabaciones oficiales en solitario de Camerata contengan al ave y al ángel. Pero esa doble A es también y fundamentalmente la doble A de la palabra amistad; porque sobre todas las cosas y a pesar de la distancia, esa amistad nuestra, Valentina, es ya y para siempre inmarcesible.

José Jaime Martín Hernández