domingo, 10 de enero de 2010

NUNCA ADIÓS SIEMPRE HASTA LUEGO, HERMANO.




Tratamos de rememorar algún momento de nuestra historia en el que no estuvieras y ya no podemos recordarlo. Cuesta mucho imaginarse a la Camerata sin tí. Y aunque sabemos que sólo estás ejerciendo el derecho inalienable de todo ser humano a buscar la felicidad, duele y duele mucho el que te vayas, Jonathan.
No tenemos que decirte que ésta siempre será tu casa porque sabemos que parte de tu corazón se queda con nosotros. Al igual que sabes que los nuestros latirán perennemente junto al tuyo.
Si tuviéramos números en la camiseta retiraríamos el que hubieras elegido porque nadie podrá ocupar nunca tu hueco. No podemos hacerlo. Pero lo que sí haremos es que jamás te quitaremos de la relación de miembros del coro. Magro consuelo, pero algo es algo.
Estamos seguros que todo te va a ir muy bien. Y no te preocupes, nos volveremos a ver en persona muchísimas veces y nos echarás una mano más de una vez (ya te iremos enviando partituras).
Un abrazo fortísimo para tí y para Rosy. Y nunca adios, siempre hasta luego, hermano
(Si alguna vez volvemos a cruzarnos con Arístides Moreno por esos escenarios de Dios, en tu honor no bailaré de un lado para otro aquello del chico de las plataneras como hicimos en Valverde (¿Recuerdas?...!!!BUENAS NOCHES VALVERDE¡¡¡) Te doy mi palabra. Nunca sería igual)