viernes, 4 de diciembre de 2009

Y JOSÉ JAIME DIJO..


Anoche tuvimos el honor de participar en el Concierto de Coros Universitarios con motivo del XXV aniversario del Coro Polifónico,y, no sólo fue entrañable la celebración de la efemérides, sino tambien el recinto donde se desarrolló, nuestro resucitado Paraninfo. Por primera vez en diez años el aire de lo que fue, y esperamos que siga siendo, la casa de todos, vibró con el sonido de las voces de los tres colectivos corales de la Universidad de la Laguna. Con todo el "papel" prácticamente vendido, la audiencia estuvo formada mayoritariamente por excomponentes y miembros fundadores de las tres corales que, al final, en uno de los momentos más emotivos de la noche, subieron para realizar" el canto común" compuesto por "hits" corales de todos los tiempos y que no tuvo nada de burocrático.
Centrándonos en nosotros, la noche fue una de esas que vale la pena vivr.
Dada nuestra bisoñez-no podemos compararnos con los XXV años que tan brillantemente está celebrando el Coro Polifónico,y, mucho menos, con los XL que celebrará el año que viene La Coral Universitaria de La Laguna, Coral decana y matriz de las otras dos- nos tocó abrir el encuentro. Este hecho nos dio una oportuinidad y nos revistió de una responsabilidad inesperadas que tratamos de asumir con total naturalidad..dentro del "acogotamiento": iba a quedar para la historia-como así ha sido- que los primeros acordes corales que sonaron en la acústica-gracias a Dios intacta tras las obras de remodelación- de este nuevo Paraninfo después de diez años de espera fueron los de "Ave Maria" de Franz Biebl interpretados por la Camerata Lacunensis. Un Honor.
Fue una noche en que los antagonismos-necesarios y lógicos si son bien llevados porque te hacen progresar-quedaron supeditados a la amistad y la música, es por eso que, en un gesto que les honra, el Coro Polifónico-gran protagonista de la noche- requirió la intervención de la única persona de la que se tenga constancia que simultaneó su pertenecia a los tres coros durante un tiempo-si hubo alguna más sucumbió al intento- nuestro: Presidente, imagen corporativa del grupo, marca registrada y santo y seña dentro del mundo coral canario, José Jaime Martín Hernández. Más abajo reproduciremos sus palabras porque son historia.
Sólo nos queda felicitar al Coro Polifonico una vez más por dar el paso y la impecable organización. Enhorabuena. A las dos corales por sus intervenciones. Espectaculares. Y dar las gracias a todos los que se acercaron para felicitarnos por nuestra intervención, en su mayoría gente que con la que hemos compartido noches y "trasnoches" y que saben de qué va esto. Un orgullo.

Y José Jaime dijo:


AL CORO POLIFÓNICO UNIVERSITARIO EN SU VEINTICINCO ANIVERSARIO

Buenas noches.

Para aquellos que no me conozcan, soy José Jaime Martín, presidente actual y miembro fundador de Camerata Lacunensis desde hace dieciséis años. He sido miembro de la Coral Universitaria durante diecisiete años y miembro del Coro Polifónico Universitario durante casi ocho años.

Es por eso que estoy aquí, por haber pertenecido a cada uno de los tres coros que actuarán esta noche en este escenario; porque, además, soy la única persona que ha formado parte de los tres al mismo tiempo; y porque los veinticinco años que cumple el Coro Polifónico son también los que llevo yo cantando en los Coros del Distrito Universitario.

En mis años de estudiante de Filología Inglesa compartía piso con un barítono de la Coral Universitaria que insistentemente me proponía acompañarlo al Paraninfo Universitario para hacer la prueba de ingreso, pero nunca me atreví. Muchas veces me acercaba alrededor de la una de la tarde a la puerta de este Paraninfo, y nunca osé traspasarla; siempre encontré alguna excusa, que si aquel sueño iba a quitarme demasiado tiempo, que si yo no valía… ¡Qué necesidad de pasar ese mal trago! ¿Y si me dicen que no? Así que, eso sí!!, sin perderme ninguno de los conciertos de la Coral Universitaria, únicamente como espectador, mi sueño de pertenecer a un grupo vocal nunca se haría realidad durante los cinco años de carrera.

En el otoño de 1983, a mi regreso de Inglaterra, donde tuve la suerte de disfrutar de un fructífero año entero como profesor ayudante de español, me establecí definitivamente en La Laguna para trabajar en la Universidad. Comenzaba un nuevo curso académico, al tiempo que nacía el Coro Polifónico Universitario, de la mano de Carmen Cruz Simó, antigua directora de la Coral. En aquel momento, los dos coros universitarios necesitaban cubrir plazas, y el destino –con la ayuda de Margarita Ramos, componente de la Coral Universitaria- quiso que el lunes, 5 de diciembre de 1983 –justamente pasado mañana se cumplirán 26 años exactos-, por fin atravesara aquella puerta de allí para realizar la tan temida prueba de acceso. Tras una serie de ejercicios y vocalizaciones, el director, Luis Alberto Roque articularía una palabra mágica de cinco letras: ¡Tenor! No sólo me quedaría al ensayo, sino que me quedaría en la Coral durante 17 años.

Solamente doce días después dentro del V Encuentro Coral Ciudad de La Laguna, subía por primera vez al escenario del Teatro Leal como miembro de una agrupación coral. En esa velada compartiríamos escenario con el recién creado Coro Polifónico Universitario, que sonaba francamente bien...

Ya como miembro de la Coral Universitaria recuerdo escuchar aquí mismo al Coro Polifónico Universitario y gozar de su sonido bellísimo, cálido, envolvente, en noches mágicas de aquellos años en que este recinto estaba abarrotado de compañeros y amigos que gozaban de la música coral, en un edificio cuyo centro neurálgico era esta sala –custodiada por el siempre atento Francisco Rodríguez, Quico- de acústica casi perfecta, que nos regaló muchísimos momentos irrepetibles.

Recibí por primera vez en la primavera de 1986 una propuesta para colaborar con el Coro Polifónico Universitario en la interpretación de La Creación, de Haydn, junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife, bajo la batuta de Howard Williams, la cual acepté encantado. Llevamos a cabo el estreno aquí, en nuestra casa. De nuevo el destino me traía a este lugar y lo elegía como el de mi debut con el Coro Polifónico.

Mi colaboración con el Coro continuó desde ese momento, y así en el verano de ese mismo año marchaba a Granada, con el fin de interpretar Ein Deutsches Requiem, de Brahms, junto a la Joven Orquesta Nacional de España, bajo la dirección de Edmon Colomer. Me consideraba muy afortunado por poder llevar a cabo un proyecto donde iba a compartir viaje y coro con muchas nuevas amistades, cantantes y coralistas a los que admiraba. Muchos de ellos están hoy aquí, entre los que quiero destacar al actual director del Coro, Alfonso López Raymond.

Con esa colaboración, establecí lazos muy fuertes con un coro que fue grande desde sus inicios. Recuerdo cómo María del Canto Salgado, directora por entonces de la Coral Universitaria, me había animado a tomar la decisión de ir, pues iba a ser –qué razón tenía- una oportunidad única. Sin duda una admirable postura de su parte –todos los directores de coro aquí presentes me entenderán perfectamente-, pues significaba perderme los ensayos finales de la Coral, que se preparaba para participar en un certamen muy importante. Sólo podía unirme a ellos en Barcelona justo al día siguiente del concierto en Granada con el Polifónico, para participar en el Concurso Internacional de Cantonigrós, también de gratísimo recuerdo, entre otras cosas porque, así es la vida, allí compartiría amistad y cuerda con uno de los artífices de este reencuentro de hoy, el actual presidente del Coro Polifónico Universitario, Carlos Brito.

Cuando ya pasé a engrosar las filas del Coro, dirigido entonces por Carmen Cruz Simó, al que pertenecí durante más de 7 años, tuve la inmensa suerte de poder compaginarlo con mi pertenencia a la Coral Universitaria –dirigida hasta 1990 por Canto Salgado y a partir de entonces por Juan Ignacio Oliva- ; así que formaba parte, al mismo tiempo -siempre les agradeceré este gesto, Canto, Carmen, Nacho- en un alarde de malabarismo a veces extremadamente difícil de llevar, de dos agrupaciones altamente competitivas entre sí pero a la vez maravillosas, a las que quería por igual, y en las que pasé muchos de los mejores años de mi juventud. Era un momento en que la actividad coral bullía, en el que las actuaciones, conciertos y encuentros de música coral estaban de moda, creaban mucha expectación y aglutinaban una enorme cantidad de público joven, formado principalmente por estudiantes universitarios. Y yo tenía la suerte de poder vivirlo doblemente.

Guardo en la memoria algunos momentos irrepetibles como miembro del Coro Polifónico Universitario sobre los más diversos escenarios: El Gloria de Vivaldi con Los Virtuosos de Moscú, la representación de la ópera Carmen en Alemania; el Requiem de Fauré con la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en el Teatro Pérez Galdós, las clases magistrales del maestro Laszlo Heltay en St Andrews, Escocia, o, de nuevo con la Joven Orquesta Nacional de España, bajo la batuta de Edmon Colomer, el montaje de La Atlántida, de Falla y Halffter, que nos llevaría a Santander, Sevilla –con motivo de la EXPO’92- y Valencia, en cuyo Palau de la Música realizamos la posterior grabación, compartiendo escenario con estrellas de la talla de Teresa Berganza, María Bayo, o Simon Estes.

Sin embargo, por encima de todo eso, a mi entender, lo que de verdad queda al final es el goce de compartir compañeros y amistades, el disfrute de las vivencias.

Una de las últimas realizaciones como miembro del Coro –dirigido en ese entonces por Carlos Alfonso Cedrés- fue la grabación de Doña Francisquita y Bohemios también aquí en septiembre de 1993, junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife bajo la batuta de Antoni Ros Marbà, con María Bayo, Luis Lima, y un Alfredo Kraus pletórico. Lo realmente curioso y excepcional de este momento es que se llevó a cabo en colaboración con la Coral Universitaria, por lo que yo intervenía como miembro de dos de los coros participantes, mientras que a la par ultimábamos los ensayos para la presentación el 29 de noviembre –hace sólo 4 días hemos cumplido 16 años- de un nuevo grupo vocal para otros repertorios que, de la mano de Conrado Álvarez -incansable compañero de sueños-, co-dirigido por Nacho Oliva y Canto Salgado, nacía en la Universidad, Camerata Lacunensis. Un coro de cámara que tengo el honor de presidir, formado en la actualidad por 15 formidables cantantes y entrañables personas que el azar ha elegido como mis nuevos cómplices de viaje, uno de los cuales es Francisco José Herrero, nuestro director desde el año 2000.
Compartiría, pues, durante varios meses, ensayos y actuaciones con estos tres magníficos coros que son, hoy por hoy, orgullo de la Universidad de La Laguna.

Tras veinticinco años vibrando con el diapasón de la complicidad, llevando el compás en común, emocionándome frente al atril y conmoviendo auditorios, buscando utopías en partituras perennes, compartiendo claves de sol y de luna con seres humanos únicos, me atrevo a decir que cantar en los coros de la Universidad de La Laguna ha sido y continúa siendo la única parcela no negociable de mi vida.

Estos cinco lustros –como líneas tiene el pentagrama- son precisamente los que cumple el Coro Polifónico Universitario, al que sinceramente deseo y auguro larga vida y los mayores éxitos en esta nueva etapa.

Muchísimas gracias.

Paraninfo de La Laguna, 3 de diciembre de 2009


José Jaime Martín Hernández
Presidente de Camerata Lacunensis
Miembro de la Coral Universitaria (1983 – 2000)
Miembro del Coro Polifónico Universitario (1987 – 1994)
Miembro de Camerata Lacunensis (1993 – 2009)

1 comentario:

Asociación Cultural dijo...

Magistral la interpretación del Ave María de Franz Biebels. No podría ser mejor, la obra para que las paredes del Paraninfo renacieran.

En hora buena por su excelente trabajo.

Saludos;

Dimitri.-